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Hace poco leí el artículo “El feminismo me ha jodido la vida”. Dejando a un lado el hecho de que yo no creo que el feminismo haya jodido nada, suscribo las palabras de la autora. Pero no hace falta buscar mucho para toparse con los comentarios de algunos hombres en respuesta del texto.

Y es que muchos son los que se indignan cuando generalizamos sobre la existencia de machismo, cuando se habla de “violencia machista” y no de género, cuando se habla de que los hombres nos incomodan y nos avergüenzan con sus comentarios si vamos por la calle con falda y/o escote o cuando decimos que nos hemos sentido acosadas o infravaloradas por culpa de los hombres. Muchos se exaltan y afirman que son casos aislados, que la mayoría no son así, que no deberíamos generalizar, que somos unas exageradas, que “también hay hombres buenos”.

Pues bien, yo generalizo abiertamente.

Generalizo por los pocos hombres que conozco (si es que conozco a alguno…) que no tienen pelos en la lengua para afirmar contundentemente que son feministas. Generalizo porque la desinformación sobre ese término está tan generalizada como la palabra feminazi. Generalizo porque cuando no vamos depiladas nos preguntan qué opinan nuestros novios al respecto. Generalizo por las veces que me han preguntado que por qué no tengo novio, siendo una chica tan mona. Generalizo también por las veces que se nos desacredita porque quizás tengamos la regla y por eso estemos tan susceptibles. Generalizo por cada uno de los “vas provocando” que se han pronunciado. Generalizo por los pocos hombres que compartirán estas líneas.

Generalizo por todas y cada una de las mujeres que conozco, porque todas ellas han sentido miedo volviendo a casa de noche, y más aún, generalizo por las que vimos nuestro miedo hecho realidad y tuvimos que entregarnos a una batalla desequilibrada que no pedimos, ni perdimos.

Generalizo, finalmente y sobre todo, por las que sí perdieron la batalla. Generalizo en nombre de los 64 hombres que decidieron el año pasado matar a sus parejas, y por las 23 mujeres asesinadas de este año. “¿Y los hombres asesinados qué?” – dirán algunos. Generalizo porque se mata a un hombre por cada cinco mujeres asesinadas, y esa cifra me da el derecho. Generalizo porque nunca le hemos quitado importancia a esa minoría de hombres asesinados a manos de mujeres, ni tampoco a los hombres maltratados o acosados. Pero son eso, una minoría. Una minoría que también merece protección, pero repito: una minoría.

Señores, en una sociedad en la que nosotras aún tenemos que acarrear con salarios más bajos que vosotros, con dificultades en la contratación si estamos en una edad cercana a una hipotética maternidad, con premios científicos inaccesibles, con comentarios despectivos, con incomodidad, con que cada año haya que explicar en San Fermines que el hecho de que una mujer se quite la camiseta no le da derecho a nadie a tocarla, con miedo, con secuelas por malos ratos y por malos tratos, con ideas absurdamente arraigadas sobre el amor romántico, con los cánones de belleza femeninos rozando la ficción, con más de 5 muertes mensuales de mujeres a manos de sus parejas, con debates políticos que apenas contemplan el problema, con el machismo y la misoginia…  Señores, os pido por favor, por respecto, por educación y por el bien del feminismo (y sin quitarle peso a vuestros problemas masculinos diarios) : acarread vosotros con la generalización.

Pd.: En la foto, Carmen de modelo posando en mi estudio fotográfico casero improvisado. Una foto que puede marcar el inicio de un proyecto interesante sobre violencia machista.