Reykjavík es una ciudad alegre, pero a veces es la pintura la encargada de sacarle un poco los colores cuando se avecinan días fríos, oscuros y nublados. Es difícil dar un paseo por el centro de la ciudad sin encontrarse con ingeniosas pinturas en cada esquina que lucen incluso cuando se hace de noche.

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Es muy común que pinten la capital islandesa con motivo de algún evento venidero. Colorearon el suelo de la famosa calle Skólavörðustígur con la bandera del colectivo LGBT y pintaron algunos bancos de color rosa para celebrar el día del Orgullo Gay el pasado verano. Ahora toca dar color a los muros y poner guapa a Reykjavík para dar la bienvenida a los grupos musicales de todo tipo que se darán cita aquí durante el Festival Iceland Airwaves en noviembre.

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Otros, son sólo temporales para darle un aspecto más trendy a alguna construcción pero sin alejarse de lo clásico

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Y tampoco podía faltar algún pequeño homenaje a los gatos, que dominan la ciudad y hasta se dejan saludar.

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